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Nueve meses después de Adamuz, España vuelve a vivir una tragedia ferroviaria. El 28 de octubre de 2026, a las 8:53, un AVE de Renfe que cubría el trayecto Madrid-Sevilla alcanzó a un tren de Iryo detenido a la entrada de la estación de Urda (Toledo), entre Los Yébenes y Urda. Viajaban 525 personas. El balance provisional es de 69 fallecidos y más de un centenar de heridos.
El abogado de MCP Abogados Manuel Castellanos, especialista en responsabilidad civil y grandes catástrofes, lo analizó en directo en Las Tardes de RNE con David Cantero. Estas son las claves que compartió para víctimas, familias y pasajeros afectados.
El 18 de enero de 2026, hacia las 19:45, un tren Iryo Málaga-Madrid descarriló en Adamuz (Córdoba) e impactó contra un Alvia Madrid-Huelva que circulaba por la vía contigua. El siniestro dejó 46 fallecidos y más de un centenar de heridos. El Juzgado de Instrucción n.º 2 de Montoro investiga los hechos.
En Urda, la investigación judicial corresponde al Tribunal de Instancia de Orgaz (Toledo). Las primeras hipótesis apuntan a una incidencia en el sistema de señalización y control (LZB) y a posibles fallos de comunicación, pero las causas aún no están determinadas.
Manuel Castellanos representa a 25 víctimas de Adamuz. «Mis víctimas, que siguen en tratamiento psicológico y psiquiátrico, se han revictimizado», explicó en antena: el nuevo accidente les ha hecho revivir lo que intentaban dejar atrás.
Además de las víctimas directas, miles de pasajeros se vieron afectados por el corte de la línea Madrid-Andalucía. Perdieron trenes, conexiones y citas. Como recordó Manuel Castellanos, el Reglamento (UE) 2021/782 sobre derechos de los viajeros de ferrocarril les protege por el mero hecho de que el corredor esté cortado:
Conserve billetes, justificantes de gastos y cualquier comunicación de la operadora. Son la base de cualquier reclamación.
Las víctimas de un accidente ferroviario pueden acumular varias vías de compensación:
Las ayudas públicas son un anticipo. No sustituyen la reparación completa del daño, que se cuantifica caso por caso.
El consejo principal de Manuel Castellanos es la calma. «Lo primero es la víctima», insistió: su salud, su estabilización y el respeto al duelo de las familias. Existen plazos de prescripción, pero permiten actuar sin precipitarse y con asesoramiento adecuado.
También advirtió de una práctica prohibida: captar clientes aprovechando el duelo. El Código Deontológico de la Abogacía lo prohíbe expresamente. Es la víctima quien debe elegir, cuando esté preparada, a un abogado especialista en accidentes ferroviarios y responsabilidad civil.
«El daño psicológico hay que atenderlo inmediatamente», subrayó. Esperar dos meses favorece que se cronifique. Renfe ofrece atención psicológica en primera instancia y Cruz Roja activó equipos de intervención psicosocial en Urda. Además, el daño psicológico debidamente documentado forma parte de la indemnización.
Manuel Castellanos ha acompañado a víctimas de algunas de las mayores tragedias de España: el incendio de Alcalá 20, el accidente de Spanair, el Madrid Arena y Adamuz. Sabemos que cada familia tiene sus circunstancias y que el abogado también comparte ese dolor.
Si usted o un familiar se ha visto afectado por los accidentes de Urda o Adamuz, puede contactarnos cuando lo considere oportuno. Le escucharemos sin compromiso y le explicaremos sus opciones con calma.
Paseo de la Castellana, 161. 1°D. 28046 (Madrid). C/ Poeta Joan Maragall, 48. 1°D. 28020 (Madrid).
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